En el amor romántico hay una aceptación de la autodestrucción, de la tragedia, porque en el amor se deposita la esperanza en un renacer. En el amor se encarna toda la rebeldía romántica. En la muerte, el alma romántica encuentra la liberación de la finitud.
La religión de los románticos : Las posturas románticas acerca de la religión son variadas. No obstante, la creencia no la fundan los románticos en ninguna norma establecida, sino en un sentimiento interior y en una intuición esencial de lo divino que conduce a una unión mística con Dios.
Lo que hay de nuevo en la religión de los románticos, sobre todo en Alemania, es este sentimiento interior. El intercambio o comunicación entre el individuo y el universo denota una vida superior, y la primera condición de la vida moral.
Rasgos románticos de Cumbres Borrascosas:
Coincidiendo con el espíritu romántico de su época, Emily Brönte concibe una literatura en la que parece buscarse, sobre todo, a sí misma. Así, podríamos identificar a la autora en el personaje de Catherine Earnshaw, e intuir parte de su personalidad a partir de esta protagonista. Esta identificación con los personajes y la búsqueda de uno mismo a partir de ellos es muy propio del escritor romántico.
Cumbres Borrascosas rompe con las leyes establecidas anteriormente. Como criticaron algunos críticos de su época, la obra es demasiado pasional y turbulenta, y sus personajes no respetan el orden y la jerarquía de la sociedad del momento, una sociedad que por el cambio que representa la obra de Emily Brönte no duda en censurarla y no hace el más mínimo elogio a su búsqueda por la libertad auténtica.
Otra relación de los personajes de Cumbres Borrascosas con los románticos es su rebeldía contra el orden del mundo heredado, y la consciencia de que en el interior del ser humano existen diferentes fuerzas, a veces contradictorias, que pueden conllevar la autodestrucción. El romántico cree que la razón y el sentimiento no tienen porque separarse. Así, Catherine sabe que su destino está definitivamente atado a Heathcliff, pero así y todo se casa con Linton, desafiando a la Naturaleza y creando sentimientos ambiguos que la arrastraran hasta la muerte, dónde se liberará para siempre.
Catherine y Heathcliff, que en mi opinión son los máximos sujetos representantes del romanticismo en la obra, ya que los otros personajes siguen una línea más bien tradicional y costumbrista, se rebelan contra los habitantes de las Cumbres como José, que no aceptan esta búsqueda de la libertad y que los quieren someter, creen en el amor verdadero y lo asocian con la muerte. Los dos creen que después de la muerte van a encontrarse y que las ánimas muertas pueden volver e irrumpir en las vidas de los mortales. Sin este sentimiento de amor puro por alguien o algo, y sin la creencia de que la muerte puede convertirse en vida, la existencia de una persona romántica no tendría sentido. Es el caso también de Heathcliff y Catherine, y de seguramente, Caty Linton también.
Para los románticos, Dios no es sino el sentimiento interior por el que actúan motivados y entusiasmados. Catherine y Heathcliff no sienten inclinación alguna hacia el Evangelio de José, pero sus espíritus están llenos de sentimiento de un ser supremo que guía sus ánimas, y que los comunica con el Todo.
Los demás habitantes de Cumbres encarnan el mundo tradicionalista que seguramente tuvo que soportar la autora en algunos de los colegios dónde estudió y en la gente de su alrededor a excepción de su familia. Emily Brönte ama la libertad en un mundo dónde su familia es diferente por basarse en ella como Catherine Earnshaw la busca también a pesar de las trabas y contradicciones que ofrecen los demás personajes de la obra.
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